|
Osos Pardos
 |
Los osos pardos cantábricos o ibéricos son
los más pequeños de todo el mundo, pues los machos raramente
sobrepasan los 180 kilos y las hembras pesan alrededor de los 130-140 kilos.
Aunque las variaciones de peso en el osos dependen en gran medida de la
abundancia de alimento y de la estación del año. Su pelaje
varia entre el crema pálido y el color pardo oscuro, pero siempre
con un color casi negro en las patas.
El oso pardo es uno de los pocos animales capaces de ponerse a dos patas.
Esto se da en ocasiones especiales como peleas ya que su posición
natural es la de cuatro patas. La alimentación del oso pardo se basa
en frutos, hojas y brotes, por lo que depende mucho de las condiciones de
su hábitat.
Todos los movimientos que realiza el oso los hace en función de la
búsqueda de alimento. Así, su hibernación viene determinada
por la escasez de comida. |
Entre los pocos osos que viven en España, se reparten en tres zonas:
Zona occidental, que comprende Asturias, Castilla león y Galicia (60 ejemplares),
zona cantábrico oriental (20 individuos) y zona pirenaica (menos de 5).
En la época de celo, los machos marcan su territorio
señalando los árboles con arañazos y frotándose
contra las cortezas para dejar su olor.
Los osos son animales solitarios y solo se juntan en el celo.
Las hembras alcanzan su madurez sexual entre los 3 y los 5 años de
edad.
Suelen tener de una a tres crías y entre una camada y otra pasan
alrededor de tres años. Los osos pardos son animales polígamos.
La gestación dura entre 8 y 10 semanas y los cachorros nacen durante
la hibernación de la madre. Lo hacen sin apenas pelo, ciegos, sin
dientes y pesando aproximadamente medio kilo.
A los tres meses de edad comienzan a ingerir otros alimentos además
de la leche materna, hasta el año que dejan de tomarla.
Cuando las crías tienen casi dos años, la osa les abandona,
aunque ellas permanecerán juntas un año más.
Las principales causas que ponen al oso pardo en peligro son la destrucción
de sus hábitats naturales y los cazadores furtivos. Los incendios
forestales también destruyen sus ecosistemas.
Desde 1973 la especie está protegida y su caza prohibida en todo
el territorio español. En España, está declarada especie
en peligro de extinción. |
 |
|